En el mundo de la música, especialmente cuando empezamos a profesionalizarnos, es fácil caer en una trampa muy seductora: el GAS (Gear Acquisition Syndrome o Síndrome de Adquisición de Equipo). Es esa creencia casi religiosa de que si tan solo tuviéramos esa guitarra de gama alta, ese pedal de boutique o el amplificador de bulbos…