Una de las preguntas que más recibo cada semana en mis clases particulares de música es, sin duda: “Maestro, quiero empezar, pero ¿qué me compro? ¿Una guitarra acústica o una eléctrica?”.

Para muchos, esta elección parece trivial o basada meramente en la estética, pero como instructor experimentado, sé que la respuesta correcta puede determinar si un alumno seguirá tocando dentro de un año o si el instrumento terminará acumulando polvo debajo de la cama. La decisión no solo depende de tu presupuesto, sino de tu fisonomía, el entorno donde vives y, sobre todo, de tus objetivos musicales a largo plazo.

En este artículo, vamos a desglosar las ventajas, los retos y los mitos de cada una, para que tomes la decisión que mejor se adapte a tu camino como músico.

La Guitarra Acústica: El alma de la portabilidad

La guitarra acústica es, para muchos, la puerta de entrada natural al mundo de las cuerdas. Sin embargo, no hay una sola “acústica”. En México, tenemos una tradición inmensa que nos divide principalmente en dos tipos: la de cuerdas de nailon (clásica o española) y la de cuerdas de acero (tipo folk o acústica moderna).

Ventajas de empezar con la acústica

  • Independencia total: No necesitas cables, amplificadores ni electricidad. Es el instrumento ideal para llevar a una reunión, a la playa o simplemente para tocar en cualquier rincón de tu casa sin complicaciones.
  • Enfoque en la técnica pura: Al no tener efectos ni distorsión que “disfracen” el sonido, la acústica te obliga a desarrollar una técnica de mano derecha e izquierda muy clara. Si suena bien en la acústica, sonará bien en cualquier lado.
  • Precio inicial: Por lo general, puedes encontrar guitarras acústicas de estudio muy decentes a un precio más bajo que un kit completo de eléctrica (guitarra + amplificador + cable).

Los retos a considerar

El principal obstáculo de la acústica, especialmente la de cuerdas de acero, es la tensión. Las cuerdas podrían estar más altas que en una eléctrica, lo que suele causar dolor muscular en los dedos durante las primeras semanas. Aquí es donde la guía de un maestro es vital para enseñarte una técnica adecuada y evitar lesiones por tensión innecesaria.

La Guitarra Eléctrica: Versatilidad y comodidad

Si tus héroes musicales tocan con distorsión, grandes amplificadores y solos épicos, probablemente tu corazón ya haya elegido la eléctrica. Y tengo una buena noticia: no es obligatorio empezar con la acústica.

¿Por qué elegir la eléctrica para empezar?

  • Comodidad física: El mástil de una eléctrica suele ser más delgado y las cuerdas están mucho más cerca del diapasón. Esto significa que requiere menos fuerza física para que las notas suenen limpias, algo que los principiantes agradecen profundamente.
  • Control de volumen: Este es un punto clave para quienes viven en departamentos o tienen horarios complicados. Con una eléctrica, puedes conectar tus audífonos al amplificador o a un pedal de efectos portátil y practicar a las 2 de la mañana sin que nadie en tu casa se entere.
  • Versatilidad sonora: Con una eléctrica puedes tocar desde jazz suave hasta metal extremo. La posibilidad de explorar diferentes texturas con pedales y efectos hace que la práctica sea sumamente entretenida.

El costo de entrada

La desventaja obvia es que la eléctrica es “dependiente”. Necesitas un presupuesto adicional para el amplificador y los cables. Además, la curva de aprendizaje incluye entender cómo configurar tu sonido, algo en lo que profundizo mucho en mi formación personalizada.

Desmitificando los consejos comunes

A lo largo de mis años enseñando, he escuchado muchos mitos que confunden a los estudiantes. Vamos a aclarar los más importantes:

1. “Debes empezar con la acústica para que tus dedos se hagan fuertes”

Falso. Si bien es cierto que la acústica desarrolla más fuerza, obligar a alguien que quiere tocar rock a pasar dos años tocando una guitarra clásica de nailon es la receta perfecta para que abandone. La motivación es el motor del aprendizaje. Si te emociona el sonido de la eléctrica, empieza por ahí. La fuerza se desarrollará de todas formas.

2. “La eléctrica es más difícil por los botones y cables”

Depende. Al principio, la eléctrica tiene más “juguetes” que pueden distraerte, pero en términos de ejecución física, suele ser más amable. Un instructor experimentado te enseñará a usar la tecnología a tu favor, no como una distracción.

3. “Las guitarras baratas son buenas para aprender”

Cuidado. Un instrumento extremadamente barato que no mantiene la afinación o que tiene las cuerdas tan altas que lastiman, solo causará frustración. Siempre recomiendo buscar el punto medio: un instrumento de gama de entrada de una marca reconocida.

¿Cuál elegir según tus metas musicales?

Para ayudarte a decidir, piensa en qué música quieres estar tocando en seis meses:

  • Si amas el Pop, Tradicional o la Trova: La guitarra acústica es tu mejor aliada. Te dará esa sonoridad orgánica y rítmica que estos géneros exigen.
  • Si tu meta es el Rock, Blues, Metal o Funk: Ve por la eléctrica. No hay forma de emular la respuesta rítmica y los solos de estos géneros en una acústica sin sentir que te falta algo.
  • Si buscas algo para toda la familia: A menudo, para los niños pequeños, recomiendo empezar con una guitarra clásica (nailon) de tamaño reducido (1/2 o 3/4). Es más suave para sus manos y más ligera de cargar.

La importancia de la guía profesional en tu elección

Independientemente de cuál elijas, el instrumento por sí solo no hace al músico. He visto a personas con guitarras de miles de pesos estancadas en los mismos tres acordes por años, y a personas con instrumentos humildes progresando a pasos agigantados.

¿La diferencia? El acompañamiento.

En mis clases particulares de música, ayudo a mis alumnos no solo a tocar, sino a entender su instrumento. Les ayudo a calibrarlo, a elegir las cuerdas adecuadas y a desarrollar una técnica que les permita saltar de la acústica a la eléctrica (y viceversa) sin problemas. Aprender a tocar la guitarra es un viaje de autodescubrimiento, y tener a alguien que ya recorrió ese camino te ahorrará meses de frustración y posibles vicios técnicos.

Conclusión: El mejor instrumento es el que te hace querer tocar

Al final del día, la mejor guitarra es aquella que, cuando la ves te invita a tomarla y practicar. No te dejes presionar por lo que “deberías” hacer; escucha tu instinto musical y tus metas personales.

Si estás en México o en cualquier parte del mundo y buscas una guía honesta y profesional para empezar este viaje, te invito a mis clases particulares presenciales u online. Trabajaremos en tus objetivos específicos, ya sea que quieras dominar la guitarra acústica para cantar con tus amigos o la eléctrica para subirte a un escenario.

Y si prefieres un aprendizaje estructurado, a tu propio ritmo y con una metodología diseñada desde mi experiencia como sesionista y maestro, te espero en mi curso de guitarra online “Sé Guitarrista”. Ahí he volcado todo lo que necesitas saber para pasar de cero a tocar tus primeras canciones con una técnica impecable.

El viaje musical empieza con un solo paso (o un solo acorde). ¿Cuál será el tuyo?


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